¿Quien es Mario de la Ossa?

 

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Nací en Villarrobledo en 1990, hace ya 25 años. Estudié en el CC NTRA SRA del Carmen donde aprendí que los entornos cerrados no son los más felices de todos. Con 12 años entré al IES Virrey Morcillo donde inicié los años más fructíferos y felices de mi vida y donde conocí el auténtico valor de la enseñanza pública. Es cierto que ésta es una reflexión a posteriori, en aquellos tiempos bastante tenía yo con mis gamberradas e ir tirando del curso como podía.
Mis años en el IES Virrey Morcillo fueron determinantes para forjar quién soy y cómo soy. En 1º de ESO conocí a alguien que me marcaría durante mis años en el IES, una persona que entendía la educación como un trato humano cercano, flexible, ameno y, por supuesto, estricto en lo académico. Un hombre que siempre tenía una sonrisa para explicar las matemáticas, nunca desesperaba y te bailaba o dibujaba para que entendieses la trigonometría. Bernardo Fernández Delicado fue ese primer gran hombre que marcó mi vida “profesional”. Profesor de matemáticas y director que nos cautivaba con sus historias, dentro y fuera del aula. Uno de esos profesores que, siendo de la vieja escuela, llevan dentro de sí lo mejor de los nuevos tiempos.
Los años pasaron y, también en mi tránsito por la Educación Secundaria Obligatoria, llegué a tercero donde conocí a los otros dos grandes referentes de mi trayectoria por el IES Virrey Morcillo. Francisco Peláez López y Francisco Segovia Solana. A ambos los conocí en 3º de ESO, el uno profesor de Ciencias Sociales y el otro de Lengua Castellana y Literatura. De los dos “pacos” aprendí muchas cosas, cada uno de ellos en su medida distinta. Paco Segovia me marcó, nos marcó a muchos por lo que nos imponía “era el señor alcalde” que ahora nos daba clase de lengua. ¡Qué duro era! ¡Qué serio! ¡Pero qué bien hablaba! Con Paco aprendimos el verdadero significado de las palabras, del uso del castellano. Aprendimos a amar lo que hablamos y a no sentir vergüenza de expresarnos. Con Paco tomé los primeros referentes en política sin siquiera sospecharlo. Lo recuerdo con gran afecto.
Del otro Paco, de Paco Peláez, tomé muchos más aprendizajes. Si mi experiencia con Paco Segovia solo duró aquel curso de 3º de ESO, mi experiencia con Paco Peláez aún no termina, y van 11 años y pico. Hablar de Paco es vacuo, no puede condensarse en palabras escritas aquello que te define como persona, soy quien soy porque él se cruzó en mi camino.
Estudié Historia en la Universidad de Castilla-La Mancha, en Ciudad Real, donde desde el principio tuve predilección por los estudios de género, el feminismo y la antropología. El último año de mi carrera lo cursé en Málaga donde me enriquecí de muchos de los profesores que allí conocí. En Málaga di los principales aportes a mi formación feminista dentro de la Historia, mis proyectos de pedagogía feminista vieron sus inicios frente a la costa de Málaga mientras compartía momentos en la universidad.
El último año de vida universitaria, hasta la fecha, lo dediqué a completar mis estudios de graduado en historia con los de máster en formación de profesorado en educación secundaria donde me habilité para optar a la función pública como profesor de instituto especializándome en geografía, historia e historia del arte.
Siempre he sido un animal político. Desde joven, más de lo que soy ahora, en el instituto nos afanábamos en debatir de política y llegar a conjeturas, más o menos acertadas, sobre esta ciencia tan ingrata. Me autodefinía como de izquierdas hasta no hace mucho, quizá hasta hace 3 años o algo menos. Creo firmemente que el significado y el uso de los conceptos “izquierda y derecha” está o debe estar superado. Ser de izquierdas es no ser de derechas y viceversa, ser de derechas es no ser de izquierdas. Dividir a la sociedad marcando lo que uno es en oposición a lo que son los demás solo ha llevado a este país a una profunda división que a día de hoy aun cuesta terminar de superar. Soy progresista, creo en la lucha por los derechos humanos, sociales y de los trabajadores. Pero también estamos cansados de que la gente diga que “los de derechas”, por sistema, se oponen a eso. Creo firmemente que debemos luchar por un mundo mejor, un Villarrobledo mejor que luche por la defensa de sus ciudadanos por encima del sesgo político. Nuestra prioridad deben ser los derechos humanos, la defensa de la integridad personal del individuo, el medio ambiente, la sostenibilidad del entorno, las políticas sociales, la igualdad LGBT. Creo en una política económica que aúne equidad con responsabilidad sin olvidar a aquellos que peor lo están pasando y con quienes se han cebado las circunstancias de estos últimos años.
Dicen que el Sentido Común es el menos común de los sentidos, y es verdad. Debemos tratar de llevar a las instituciones lo que en la calle es “de cajón”. Actuando en el ayuntamiento como actuaríamos en la calle, lograremos el tan ansiado cambio que prometemos.